
Utilice el servicio de tren InterCity para unir su visita a la capital, Bratislava, con Žilina y Košice, dos de las ciudades más importantes de Eslovaquia. Encontrará arquitectura auténtica, centros históricos e iglesias antiguas en estilos gótico, renacentista, barroco y secesión.
En Eslovaquia, las vías de tren siguen el curso de los ríos y atraviesan los valles de montaña, lo que hace que sean la mejor alternativa para descubrir el paisaje del país. La estación más elevado, Strbske Pleso, se encuentra a 1320 metros sobre el nivel del mar y garantiza una vista espectacular. Visite los castillos, especialmente el Castillo Spiš, en la ciudad del mismo nombre, una de las ciudades más grandes de Europa Central.
Objetos de cerámica, cristal, figuras talladas en madera, črpáks (vasijas de madera), fujaras (un instrumento folclórico reconocido por la UNESCO) y valaškas (hachas tradicionales decoradas) se encuentran entre los souvenirs más destacados. Visite las exhibiciones artísticas locales, podrá conseguir algo especial.
La gastronomía en Eslovaquia está muy influenciada por los países vecinos, pero durante su estadía debe probar alguna de las especialidades locales. Pruebe Bryndza, un tipo especial de queso eslovaco tradicional y Jaternica, una morcilla con cerdo y arroz. Ambos, deliciosos.
No se pierda la Cueva de Hielo de Dobšinská, considerada patrimonio cultural de la UNESCO y fácilmente accesible mediante el tren OS 7781 que cruza Eslovaquia. Es una experiencia subterránea maravillosa de 1483 metros de largo, con una temperatura promedio de cero grado.
